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Holocausto
- Etimología: Holocausto significa literalmente todo quemado; deriva del griego oλoσ (olos) todo y del verbo καυσoω, (kausoo) quemar.
- Conceptos a los que el término se refiere:
1. Los griegos sacrificaban a sus dioses un animal en un altar. La ceremonia consistía en reservar para los dioses las entrañas, la grasa, los huesos, y algunos trozos de carne. El resto se comía en un gran banquete. A veces no ocurría así sino que se consumía en el fuego todo el animal, sin reservar nada, como ofrenda a la divinidad y como un fervor mayor. A esto último se llamaba holocaustos (‘todo quemado’).
2. Por extensión del anterior concepto, el término designa asimismo el exterminio sistemático por parte de los nazis de entre 14 y 22,5 millones de personas, pertenecientes a grupos considerados «no puros» por el régimen nazi alemán (y en general cualquier persona que los nazis consideraran una amenaza), entre los que los judíos fueron los más perjudicados.
El holocausto nazi
- En historiografía, este término (en hebreo, שואה shoah) se usa para designar al genocidio llevado a cabo por los nazis en contra la población judía de Europa durante la Segunda Guerra Mundial. Se calcula que murieron víctimas de este exterminio 6 millones de judíos, aparte de unos 800.000 gitanos, 4 millones de soviéticos prisoneros de guerra o víctimas de la ocupación (fueron también objeto de exterminio sistemático), polacos e individuos calificados de asociales de varias nacionalidades (presos políticos, homosexuales, discapacitados físicos o psíquicos, delincuentes comunes, etc.). Las cifras aproximadas son:
polacos judíos (15,56 %) y
no judíos (13,78 %),
alemanes judíos (13,33 %),
eslavos ( 26,66 %),
prisioneros de guerra soviéticos (17,78 %),
gitanos ( 3,56 %), y
alemanes «arios» opositores políticos (generalmente personas con ideas de izquierda y librepensadores) (6,67 %),
discapacitados (1,34 %) y
homosexuales (1,12 %)
- El término holocausto se refiere, sin embargo, más bien a la población judía. En este sentido, algunos autores prefieren utilizar el hebreo shoah porque no tiene las connotaciones religiosas de holocausto, considerando que es inapropiado asimilar el asesinato masivo de los judíos a los sacrificios rituales ofrecidos a una divinidad.
La eliminación física de los judíos se realizó de forma sistemática, meticulosa y efectiva conforme a una estrategia bien elaborada que a veces se califica de "industrial". Ello no quiere decir, sin embargo, que el Holocausto tuviera un plan definido desde el principio: las decisiones respecto a los judíos se sucedían de un modo lógico, y se ejecutaban con minuciosidad; sin embargo, probablemente nadie podía decir en 1933 que los judíos serían encerrados en guetos, ni aún en 1939 que serían aniquilados en cámaras de gas. El plan se fue trazando paulatinamente. En términos generales, la estructura del Holocausto fue la siguiente:
- Primero, se creó el concepto de judío de acuerdo a unos criterios bien distintos de los utilizados hasta entonces. Una parte de la población europea quedó así marcada como enemiga de acuerdo al ideario nazi.
- En segundo lugar, se procedió a desposeer a los ciudadanos marcados de sus derechos de ciudadanía y sus bienes, separándolos así virtualmente del resto de la sociedad.
- En tercer lugar, se emprendió la separación física de los judíos, con su concentración en guetos o su deportación a otros territorios.
- Êl cuarto paso era solucionar definitivamente el problema judío: se pensó inicialmente en su deportación fuera de Europa y después se optó por su asesinato masivo, fundamentalmente por dos medios: ejecución por unidades militares creadas a tal efecto (en la Unión Soviética ocupada, sobre todo) o ejecución en campos de exterminio también creados al efecto (en el caso de los restantes judíos europeos).
homosexual
La definición de judío
El Partido Nazi, que tomó el poder en Alemania en 1933, tenía entre sus bases ideológicas la del antisemitismo, profesado por una parte del movimiento nacionalista alemán desde mediados del siglo XIX. El antisemitismo moderno se diferenciaba del odio clásico hacia los judíos en que no tenía una base religiosa sino presuntamente racial. Hasta entonces, judío era quien profesaba la fe judía, y por tanto podía dejar de serlo con tal de que se convirtiera al cristianismo. Los nacionalistas alemanes, sin embargo, y a pesar de que recuperaron bastantes aspectos del discurso antisemita clásico, particularmente del de Lutero, consideraban que ser judío era una condición innata, racial, que no desaparecía por mucho que uno intentara asimilarse en la sociedad cristiana. En palabras de Hannah Arendt, se cambió el concepto de judaísmo por el de judeidad. Por otro lado, el nacionalismo suponía el Estado nación, es decir, la homogeneidad cultural y lingüística de su población. Los judíos, considerados como personas pertenecientes a otra raza, inferior por lo demás, y por tanto inasimilables a la cultura nacional, sólo podían ser separados del cuerpo social. Frente a la raza judía, extraña a la nación, colocaban los nazis a la raza aria, que era la que constituía la nación alemana y estaba llamada a dominar Europa.
El primer problema era determinar quién era judío. Los nacionalistas alemanes no habían logrado establecer una línea divisoria clara entre judíos y no judíos; había en Alemania numerosas personas descendientes de judíos conversos que no tenían ya ninguna relación con la cultura judía, así como numerosas familias mixtas y sus descendientes. En este sentido, la primera preocupación de los nazis fue crear un criterio en el que basar la posterior segregación.
Las primeras leyes dirigidas contra los judíos no incorporaban todavía una definición del ser judío, y se hablaba en general de "no arios". La definición finalmente adoptada fue la siguiente: judío era quien tuviera al menos tres abuelos judíos (es decir, practicantes de la religión judía), fuera cual fuera la religión de la persona interesada. Quienes tuvieran dos o un solo abuelo judío eran Mischlinge, es decir, medio judíos. Los primeros, con dos abuelos judíos, eran "Mischlinge de segundo grado" y podían ser reclasificados como judíos en función de complejas consideraciones (su religión o la de su cónyuge, por ejemplo). Podían también ser "liberados" de su condición y convertirse en arios en pago a los servicios prestados al régimen, o podían seguir siendo Mischlinge, con lo que estaban sometidos a ciertas restricciones en tanto que "no arios", pero no a las persecuciones dirigidas contra los judíos. Los Mischlinge de primer grado eran los que tenían un único abuelo judío y en general eran tratados como arios plenos. Los Michlinge de uno u otro grado abundaban en Alemania, y a menudo lograban ocultar su condición. El dirigente de las SS Reinhard Heydrich, El Carnicero de Praga, era Mischling de segundo grado, dato que fue ocultado celosamente por sus superiores nazis.
Genocidio
Dos elementos distinguen al Holocausto de otros casos de genocidio o asesinatos masivos.
El primer elemento es la ideología nazi, la cual es fervientemente nacionalista, aunque de corte política centralizada con un componente mítico añadido, que divide al mundo en cuatro categorías:
- la raza aria, superior al resto de las razas y destinada a dominar el mundo (y los arios que no estuvieran de acuerdo deberían ser eliminados);
- el resto de las razas, consideradas inferiores y destinadas a ser dominadas (y aquellos de esas razas que se resistieran deberían ser eliminados);
- los «impuros» (gitanos, homosexuales, enfermos, discapacitados, dementes, etc.), que estaban destinados a ser exterminados;
- los judíos, considerados la antítesis de la raza aria, y encarnación del mal, destinados a la exterminación masiva y sistemática.
El discurso y la estructura ideológica nazi están cargados de significación religiosa y mitológica.
El segundo elemento es la sistematización de los procesos de asesinatos masivos, los cuales comenzaron con la concentración de la población judía en guetos y posteriormente en campos de concentración, y que culminó con la implementación de la llamada «solución final al problema judío», la cual consistió en asesinato masivo y sistemático de la población judía.
El principal elemento de dicha «solución» fueron los campos de exterminio, los cuales funcionaban como auténticas fábricas de muerte, cuya materia prima era la población a ser exterminada.
Durante el Holocausto unos seis millones de judíos (alrededor de un tercio de la población judía mundial de la época) fueron exterminados. En algunos casos comunidades enteras desaparecieron, entre ellas la floreciente comunidad judía de Polonia (de más de de tres millones de miembros), y la comunidad sefardí de Salónica (en Grecia).
El número exacto de personas asesinadas durante el régimen nazi no se ha podido determinar, aunque se consideran confiables los siguientes guarismos:
- 5.600.000 a 6.100.000 de judíos, de los que entre el 49 y el 63 % eran polacos,
- 3.000.000 a 3.500.000 judíos polacos,
- 3.500.000 a 6.000.000 de civiles eslavos,
- 2.500.000 a 4.000.000 de prisioneros de guerra soviéticos,
- 2.500.000 a 3.500.000 de polacos no judíos,
- 1.000.000 a 1.500.000 de disidentes políticos,
- 200.000 a 800.000 gitanos,
- 200.000 a 300.000 discapacitados,
- 10.000 a 250.000 homosexuales,
.
El Holocausto dio el empuje final a la creación del estado de Israel, extirpando parte del territorio conocido como el Mandato Británico a Palestina, para acoger a los judíos supervivientes al exterminio.
Enlaces relacionados
- Anna Frank
- Maus
- La lista de Schindler
- Campo de exterminio de Treblinka
- Revisionismo histórico
- Persecución de los homosexuales en la Alemania nazi
- Shoah (1985) de Claude Lanzmann (documental acerca del holocausto)
- Genocidio
- Primo Levi
Enlaces externos
- [http://www.ushmm.org/wlc/sp/ Ushmm.org] (Enciclopedia del Holocausto, en español)
- [http://www.yad-vashem.org.il/ Yad-Vashem.org.il] (Museo del Holocausto de Yad Vashem, en inglés).
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Idioma griegoLa lengua griega tal y como la conocemos hoy en día, tiene su origen en la época clásica, aunque ha sufrido fuertes transformaciones. En la actualidad su variante moderna (demotikí) es el idioma oficial de Grecia y de Chipre. También hay una minoría de lengua griega en Albania.
El griego pertenece a la gran familia de lenguas derivadas de una lengua antepasado común conocida como indoeuropeo.
Dialectos del griego antiguo
La lengua griega de la antigüedad se hablaba no sólo en la antigua Grecia peninsular, sino también en las colonias, dando lugar a los distintos dialectos que conocemos de la misma.
- Jónico: Se hablaba en Eubea, en las Islas Cícladas y en la región de Asia Menor que comprende Esmirna, Éfeso y Mileto. Este dialecto es la base de la lengua de Homero, Hesíodo y Heródoto.
- Eólico: Se hablaba en la parte norte de la costa de Asia Menor, en la isla de Lesbos, en Tesalia y en Beocia.
- Dórico: Abarcaba el noroeste de Grecia, el Peloponeso, la parte sur de la costa de Asia Menor, las islas de Creta y Rodas y en la Magna Grecia.
- Ático: Hablado en Atenas y sus alrededores.
El griego que a menudo se estudia como modelo de lengua de la antigüedad es el que corresponde al dialecto ático, ya que literariamente llegó a superar a todos los demás dialectos, principalmente en los siglos V adC, también conocido como el "Siglo de Pericles" y en el IV adC. En este dialecto escribieron los grandes autores de la literatura griega: los poetas trágicos Esquilo, Sófocles y Eurípides, el poeta cómico Aristófanes, los historiadores Tucídides y Jenofonte, el filósofo Platón y los oradores Lisias, Demóstenes y Esquines.
La lengua común
A partir de la unificación de Grecia bajo Filipo de Macedonia, el dialecto ático, ligeramente alterado por el contacto con los demás dialectos, se impuso como lengua literaria en toda Grecia y se extendió con las conquistas de Alejandro Magno a todo el Oriente.
El dialecto resultante se llamó lengua común o koinè glôssa [κοινή γλωσσα]. En ella escribieron, entre otros, el filósofo Aristóteles, el historiador Polibio y el moralista Plutarco. Asimismo, este dialecto constituye el fondo del griego bíblico, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento.
Durante el período bizantino la lengua griega perdió su antiguo carácter, por la evolución de sus formas y por la mezcla de elementos extraños, dando origen al griego moderno.
Alfabeto
El alfabeto utilizado por el griego moderno es prácticamente el mismo del griego clásico, sólo se ha modificado el sonido de algunas letras:
Véase también
- Alfabeto griego
- Grecia clásica
- Mitología griega
- Lista de topónimos griegos
- Listado de Idiomas
- Familias de lenguas
Enlaces externos
- [http://www.lorem-ipsum.info/_greek Generador de textos tipográficos griegos generados al azar]
- [http://www.freelang.net/espanol/diccionario/griego.html Diccionario Freelang] - Diccionario griego-español/español-griego.
- [http://www.perseus.tufts.edu/cgi-bin/resolveform?lang=Greek Henry George Liddell & Robert Scott: A Greek-English Lexicon (at Perseus Project)]
-
als:Griechische Sprache
ja:ギリシア語
ko:그리스어
ms:Bahasa Greek
simple:Greek language
th:ภาษากรีก
Antigua GreciaLa polis o ciudad estado forman la clave de la historia griega. La polis era una comunidad limitada, independiente y autónoma que exigía la lealtad de sus miembros. Su surgimiento fue dictado por su geografía: Grecia es una región escarpada, pero alrededor de la costa se encuentran planicies pequeñas, que están separadas unas de otras por cadenas montañosas que llegan a ser infranqueables en invierno y son difíciles de atravesar en cualquier ocasión.
polis
La cultura griega surgió en un paisaje fragmentado por fértiles cuencas, cada una de las cuales constituía el centro de un pequeño estado. En su apogeo, Atenas, habría llegado a tener una población de 100.000 habitantes, siendo la más grande de todas las polis.
La mayoría de las ciudades de la Grecia Antigua se establecieron como pequeños asentamientos al abrigo de una ciudadela o acrópolis, con defensas naturales.
Economía
A diferencia de las grandes civilizaciones orientales, de carácter esencialmente continental y agrícola, la civilización griega fue básicamente marítima y comercial.
El componente geográfico fue una causa fundamental, puesto que el relieve accidentado dificultaba los cultivos; simultáneamente, la cercanía de cualquier punto de Grecia al mar y la existencia de numerosas islas favorecían la navegación.
Aún así, durante la época clásica, la agricultura griega se adaptó al relieve existente, y en los valles, donde el agua era más abundante, se cultivaban trigo y hortalizas, y en las tierras de las pendientes de las montañas, se cultivaban la vid y el olivo, del cual se obtenía aceite, un producto fácilmente comerciable.
También se plantaban higueras.
Entre los olivos y aprovechando los pastos de montaña, había rebaños de cabras y ovejas.
La Grecia del siglo VIII adC era una sociedad eminentemente rural, donde la principal riqueza era la propiedad de la tierra.
A partir del año 700 adC, Grecia comenzó una colonización básicamente comercial a lo largo de la orilla norte del Mediterráneo y toda la ribera del Mar Negro.
Centros de poder
El centro de poder y la cultura de la antigua Grecia residía no sólo en las ciudades de Grecia continental, sino también en las islas egeas y de Jonia, en Anatolia occidental.
En el siglo VIII, Jonia se encontraba al frente de la cultura y filosofía griegas y ciudades como Mileto y Éfeso siguieron floreciendo como centros de importancia durante el Imperio romano.
El corazón de la cultura griega se hallaba en las tierras que bordeban el Mar Egeo, y las islas que allí existían, y no en la Grecia continental.
A partir de la época clásica, el Egeo constituyó una propiedad exclusiva de los griegos.
Arquitectura
Cuando Grecia comenzó a aumentar sus riquezas y seguridad, comenzaron a construirse bellos edificios. Éstos, financiados en parte por aportes estatales y en parte por donaciones privadas, constituían expresiones de orgullo cívico y reflejaban los más relevantes aspectos de la vida ciudadana de Grecia.
El templo principal era el lugar de adoración del patrono de la ciudad y símbolo del poder político.
Muchas edificaciones, como el famoso Partenón, eran grandiosas en escala y se construían con finos materiales
El Teatro y el Odeón eran para las obras de teatro, la poesía y los recitales.
En las cortes y cámaras de consejo se discutían y regulaban los asuntos públicos y privados de los ciudadanos.
El Ágora era un mercado, lugar donde se realizaban las transacciones comerciales.
Véase también
- Arquitectura griega antigua
- Historia de Grecia
- Indumentaria (Grecia antigua)
- Las Siete Maravillas del Mundo Antiguo
- Macedonia (región histórica)
- Mitología griega
- Período helenístico
- Siete sabios de Grecia
- Polis griegas
Enlaces externos
- [http://fr.wikipedia.org/wiki/Portail:Hellenopedia Hellenopedia]
Categoría:Historia de Grecia
-
ja:古代ギリシャ
zh-cn:古希腊
Mitología griega
La mitología griega comprende la colección de relatos sobre dioses griegos y héroes antiguos, originalmente creada y difundida dentro de la tradición oral y poética de esta antigua civilización del Mediterráneo oriental. Las fuentes conservadas de la mitología son reelaboraciones literarias de esta tradición oral, complementadas por interpretaciones de los iconos, a veces modernas y a veces antiguas, pues el mito era un medio que los propios griegos posteriores usaron para arrojar luz sobre prácticas religiosas y tradiciones que no eran ya explicables. El historiador debe deducir a veces a partir de indicios en la imaginería, tales vasijas pintadas, y de referencias hechas de pasada el reconocimiento de temas mitológicos tácitamente expresados en prácticas religiosas. Aunque los griegos no eran religiosos, sí conocían estas historias que formaban parte de su acervo cultural.
Los temas generales relacionados con el estudio de los mitos se discuten en el artículo mitografía.
En sus diversas leyendas, historias e himnos los dioses de la Grecia Antigua son todos descritos como humanos en apariencia: los pocos seres quiméricos como la Esfinge son todos oriundos de Oriente Próximo o Anatolia. Los dioses griegos pueden tener mitos sobre su nacimiento pero no envejecen. Son casi inmunes a todas las heridas y enfermedades, capaces de volverse invisibles, viajar grandes distancias casi instantáneamente y hablar a través de seres humanos con o sin su conocimiento. Cada deidad tenía su propia apariencia específica, genealogía, intereses, personalidad y área de especialidad. Sin embargo, estas descripciones emanan de una multitud de variantes locales arcaicas que no siempre coincidían entre ellas. Cuando se aludía a ellas en la poesía o la oración, se hacía mediante una combinación de su nombre y epítetos, que los identificaban por estas distinciones del resto de los dioses. Estos epítetos pueden reflejar un aspecto particular del papel del dios, como Apolo Musageta es «Apolo, [como] jefe de las Musas». Alternativamente el epíteto puede identificar un aspecto particular o local del dios, a veces se cree que arcaico ya durante la época clásica de Grecia.
En los relatos míticos, estos seres son descritos como una larga familia multigeneracional. Sus miembros más viejos crearon el mundo tal como lo conocemos, pero fueron derrotados por las siguientes generaciones. Los dioses olímpicos más familiares de la religión y el arte griegos antiguos se habrían aparecido en persona a los griegos, según se describe en los poemas épicos, durante la «edad de los héroes». Proporcionaron a los belicosos antepasados de los griegos un número limitado de milagros, enseñándoles una selección de habilidades útiles y los métodos de adoración a los dioses, premiaron la virtud y castigaron el vicio, y engendraron hijos con humanos.
Al igual que los hombres, los dioses helenos eran impredecibles y por eso unas veces tenían un estricto sentido de la justicia y otras eran crueles y vengativos. Su favor se alcanzaba por medio de los sacrificios y de la piedad, pero estos procedimientos no eran siempre efectivos puesto que los dioses eran muy volubles.
La mitología griega comparte una estrecha similitud con la romana, en cuanto a los nombres de varios dioses y personajes de importancia. También se relacionan en lo concerniente a la parte mitológica de la religión: creencias, tradiciones y todo lo ligado o referente a mitología.
Naturaleza y fuentes de la mitología griega
Aunque todas las culturas del mundo tienen sus propios mitos, el término mitología es de acuñación griega, y tenía un significado especializado dentro de su cultura.
El término griego muthologia está compuesto de dos palabras:
- muthos, que en griego homérico significa aproximadamente «un acto de habla ritualizado», como el de un jefe en una asamblea, o el de un poeta o sacerdote.
- logos, que en griego clásico significa «una historia convincente, una argumentación ordenada».
En su acepción original, por tanto, una mitología es un intento de dar sentido a las narraciones estilizadas que los griegos recitaban en las fiestas, susurraban en los altares y contaban en los banquetes aristocráticos. Dado que hay pocos hombres más propensos a reñir que los poetas, los sacerdotes y los aristócratas, las contradicciones son abundantes. Más aún: son parte de la diversión.
acto de habla: la Guerra de Troya formaba el contexto de varios ciclos de la mitología griega. El pene expuesto de Patroclo revela el aspecto sexual de su relación. Tales relaciones eran un elemento común en la mitología griega, siendo notable la de Zeus, rey de los dioses, con Ganimedes.]]
Se dispone de varios tipos de fuentes primarias para el estudio de la mitología griega:
# La poesía de las eras arcaica y clásica, compuesta principalmente para ser representada en los festivales de culto o los banquetes aristocráticos, y por tanto parte del muthos en el sentido homérico (véase La naturaleza de la mitología griega más arriba). Se incluye aquí:
# - La Odisea, La Ilíada y los himnos de Homero.
# - La Teogonía de Hesíodo.
# - Las obras dramáticas de Esquilo, Sófocles, Eurípides y Aristófanes.
# - Los himnos corales de Píndaro y Baquílides.
# Las obras de historiadores como Herodoto y Diodoro Siculo y geógrafos como Pausanias y Estrabo, que viajaron por todo el mundo griego y escribieron las historias que oían en las distintas ciudades.
# Las obras de mitógrafos, que escribieron tratados en prosa basados en las investigaciones realizadas para intentar reconciliar las historias contradictorias de los poetas. La biblioteca de Apolodoro de Atenas es el ejemplo conservado más extenso de este género.
# La poesía de las edades helenística y romana, que aunque compuestas más como un ejercicio literario que cultural, contienen sin embargo detalles importantes que de otra forma se habrían perdido. Esta categoría incluye las obras de:
# - Los poetas helenísticos Apolonio de Rodas y Calímaco.
# - Los poetas romanos Higino, Ovidio, Estacio, Valerio Flaco y Virgilio.
# - Los poetas griegos de la Antigüedad Tardía Nono y Quinto de Esmirna.
# - Las novelas antiguas de Apuleyo, Petronio, Lolliano y Heliodoro.
Visión general
El ámbito de la mitología griega es enorme. Se extiende desde los horrendos crímenes de los primeros dioses y las sangrientas guerras de Troya y Tebas hasta las infantiles travesuras de Hermes y la conmovedora pena de Deméter por Perséfone. Las legiones de dioses y diosas, héroes y heroínas, monstruos, daimones, ninfas, sátiros y centauros que uno encuentra al atravesar este vasto paisaje son incontables. Algunos estudiosos afirman que llegó a haber hasta 30.000 divinidades en total.
La mitología griega tiene una cronología interna aproximada. Aunque las contradicciones en las fuentes hacen imposible una cronología absoluta, puede dividirse aproximadamente en:
#una edad de los dioses,
#otra edad en la que los hombres y los dioses se mezclaban libremente, y
#otra edad de los héroes en la que la actividad divina era más limitada.
Mientras los mitos de la edad de los dioses han sido con frecuencia más interesantes para los estudiantes de la mitología contemporáneos, los autores griegos de las eras arcaica y clásica tuvieron una clara preferencia por los de la edad de los héroes: las heroicas Ilíada y Odisea, por ejemplo, empequeñecían a la Teogonía y a los himnos homéricos, centrados éstos en los dioses, tanto en extensión como en popularidad.
La edad de los dioses
himnos homéricos.]]
Como sus vecinos, los griegos creían en un panteón de dioses y diosas que estaban asociados con los aspectos específicos de la vida. Por ejemplo, Afrodita era la diosa del deseo sexual, mientras que Ares era el dios de la guerra y Hades el de los muertos. Algunas deidades como Apolo y Dioniso revelaban personalidades complejas y mezcolanza de funciones, mientras otros como Hestia (literalmente «hogar», «chimenea») y Helios (literalmente «sol») eran poco más que personificaciones. Había también deidades específicas de un lugar, tales como dioses de los ríos y ninfas de manantiales y cuevas, y también se veneraban las tumbas de héroes y heroínas locales.
Aunque había cientos de seres que podrían ser considerados «dioses» o «héroes» en uno u otro sentido, algunos figuraban sólo en el folclore o eran honrados localmente en lugares (por ejemplo Trofonio) o festivales (por ejemplo Adonis) particulares. Los principales lugares de culto, los grandes templos, eran dedicados mayoritariamente a un pequeño círculo de dioses, sobre todo los olímpicos, Heracles y Asclepio, y en algunos lugares Helios. Estas deidades era el centro de los grandes cultos panhelénicos. Muchas regiones y determinadas poblaciones tenían sus propios cultos centrados en las ninfas, los dioses menores y héroes desconocidos en otros lugares. La mayoría de las ciudades también adoraban a los principales dioses con ritos locales característicos y tenían sus propias leyendas sobre ellos.
Los primeros dioses
Un tipo de narrativa sobre la edad de los dioses cuenta la historia del nacimiento y los conflictos de las primera divinidades: Caos, Nix (Noche), Eros (Amor), Urano (el Cielo), Gaia (la Tierra), los Titanes y el triunfo de Zeus sobre los olímpicos. La Teogonía de Hesíodo es un ejemplo de este género. Sobre estos temas giran también muchos poemas hoy perdidos, incluyendo unos atribuidos a Orfeo, Museo, Epiménides, Abaris y otros legendarios profetas, que se usaban en rituales privados de purificación y en ritos misteriosos. Unos pocos fragmentos de estas obras se conservan en citas de filósofos neoplatónicos y fragmentos de papiro recientemente desenterrados.
El pensamiento griego antiguo sobre poesía consideraba la teogonía, o canción sobre el nacimiento de los dioses, como el género poético prototípico —el muthos prototípico— y le atribuían poderes casi mágicos. Orfeo, el poeta arquetípico, era también el arquetipo de cantante de teogonías, que usaba para calmar mares y tormentas en la Argonáutica, y para conmover los pétreos corazones de los dioses del inframundo en su descenso al Hades. Cuando Hermes inventa la lira en el Himno Homérico a Hermes, lo primero que hace es cantar el nacimiento de los dioses. La Teogonía de Hesíodo no es sólo el relato sobre los dioses conservado más completo, sino también el relato conservado más completo de la función arcaica de los poetas, con su larga invocación preliminar a las Musas.
Nuevos dioses
Otro tipo cuenta la historia del nacimiento, penas y hazañas, y eventual ascenso al Olimpo de alguno de los dioses de la generación más joven: Apolo, Hermes, Atenea, etcétera. Los himnos homéricos son la fuente más antigua de esta clase de historias. Están con frecuencia estrechamente relacionados con los centros de culto del dios en cuestión: el Himno homérico a Apolo está compuesto de dos narraciones anteriores, contando una su nacimiento en Delos y la otra su establecimiento en el oráculo de Delfos. Similarmente, el Himno homérico a Deméter, con su cuento del rapto de Perséfone por Hades, narra el origen de los misterios eleusinos.
La edad de los dioses y los hombres
Entre la edad en la que los dioses vivían solos y la edad en la que la interferencia divina en los asuntos humanos era limitaba se extiende una edad de transición en la que los dioses y los hombres se mezclaban libremente.
El tipo más popular de narrativa que enfrenta a los dioses con los primeros hombres cuenta la seducción o violación de una mujer mortal por parte de un dios (con frecuencia Zeus), resultando en uno o más hijos héroes. En unos pocos casos, una divinidad femenina se empareja con un hombre mortal, como en el Himno homérico a Afrodita, donde la diosa yace con Anquises concibiendo a Eneas. El matrimonio de Peleo y Thetis, del que nació Aquiles, es otro de estos mitos.
Otro tipo narra la apropiación o invención de algún artefacto cultural importante, como cuando Prometeo roba el fuego a los dioses, cuando éste o Licaón inventa los sacrificios, cuando Tántalo roba néctar y ambrosía de la mesa de Zeus y los da a sus propios súbditos revelándoles los secretos de los dioses, cuando Deméter enseña la agricultura y los Misterios a Triptolemo, o cuando Marsias inventa el aulos y se enfrenta en un concurso musical con Apolo.
Un último tipo trata sólo sobre Dioniso: este dios vaga por toda Grecia desde los países extranjeros para difundir su culto. Se enfrenta con un rey, Licurgo o Penteo, que se opone a él, y a quien castiga terriblemente por ello.
La edad de los héroes
La edad de los héroes puede dividirse por los sucesos monumentales de la expedición argonáutica y la Guerra de Troya. Ésta marca el final aproximado de la edad heroica.
Los primeros héroes
Entre los héroes, Heracles es prácticamente una clase por sí mismo. Sus fantásticas hazañas en solitario, con sus muchos temas de folclore, proporcionaron mucho material a las leyendas populares. Su enorme apetito y su carácter rústico también hicieron que fuese un personaje popular en las comedias, mientras su lamentable final proporcionó mucho material para las tragedias.
Los otros miembros de la primera generación de héroes, como Perseo y Belerofonte, tienen muchos rasgos en común con Heracles. Como él, sus hazañas son en solitario, fantásticas y bordeando el cuento de hadas, pues mataron monstruos como la Medusa y la Quimera. Esta generación no fue tan popular entre los poetas, y sabemos sobre ella principalmente a través de los mitógrafos y los comentarios casuales de los escritores de prosa. Fueron, sin embargo, tema favorito del arte visual.
La generación de los argonautas
Casi todos los miembros de la siguiente generación de héroes, además de Heracles, fueron con Jasón en la expedición para buscar el vellocino de oro. Esta generación también incluía a Teseo, que fue a Creta a matar al Minotauro, a Atalanta, la heroína femenina, y a Meleagro, quien una vez tuvo un ciclo épico propio que rivalizaba con La Ilíada y La Odisea.
Crímenes reales
Entre el Argo y la Guerra de Troya hubo una generación conocida principalmente por sus horrendos crímenes. Éstos incluyen los hechos de Atreo y Tiestes en Argos, y también los de Layo y Edipo en Tebas, que llevaron al saqueo final de la ciudad a manos de Los siete contra Tebas y los Epígonos. Por razones obvias, esta generación fue extremadamente popular entre los escritores de tragedias atenienses.
Troya y sus secuelas
Epígonos
Como punto de inflexión entre la edad de los héroes y los que los griegos consideraban el periodo histórico, la Guerra de Troya, sus preludios y epílogos, sobrepasan al resto de toda la edad en lo que se refiere a la cantidad de fuentes disponible. El ciclo troyano incluye:
- Los sucesos que llevan a la guerra: el juicio de Paris, el rapto de Helena y el sacrificio de Ifigenia en Aulis.
- Los sucesos de La Ilíada, incluyendo la disputa de Aquiles con Agamenón y las muertes de Patroclo y Héctor.
- El ardid del caballo de Troya y la destrucción de Troya.
- Los regresos al hogar de los héroes de Troya, incluyendo el vagabundeo de Odiseo y el asesinato de Agamenón.
- Los hijos de la generación troyana, como Orestes y Telémaco.
Teorías sobre sus orígenes
En la antigüedad, autores como Herodoto especulaban que los griegos había tomado prestados todos sus dioses de los egipcios. Posteriormente, los escritores cristianos intentarían explicar el paganismo helénico como degeneración de la religión bíblica. Sin embargo, en los siglos XIX y XX las ciencias de la arqueología y la lingüística surgieron para llegar a los orígenes de la mitología griega.
Por una parte, la lingüística histórica muestra que ciertas partes del panteón griego fueron heredadas de la civilización indoeuropea junto con las raíces del idioma griego. Así, por ejemplo, el nombre Zeus es un cognado del latín Júpiter, el sánscrito Dyaus y el germánico Tyr (ver Dyeus), así como Urano con el sánscrito Varuna. En otros casos, paralelos cercanos de carácter y funciones sugieren una herencia común, aunque la falta de evidencia lingüística hace difícil probarla, como en el caso de las Moiras griegas y las Nornas de la mitología nórdica.
Por otra, la arqueología ha mostrado la extensa apropiación por parte de los griegos de las civilizaciones de Asia Menor y Oriente Próximo. Cibeles es un claro ejemplo de apropiación de la cultura anatolia, mientras Afrodita toma muchos de sus títulos e iconografía de diosas del mundo semítico como Ishtar y Astarté.
Estudios textuales revelan múltiples capas en las historias, tales como apartes secundarios que llevan a Teseo a los doce trabajos de Heracles. Se cree que tales historias sobre epónimos tribales tienen su origen en los intentos de absorber la mitología de una tradición en otra, con el fin de unir ambas culturas.
Además de los orígenes indoeuropeos y de Oriente Próximo, algunos investigadores han especulado sobre las deudas de la mitología griega con las aún poco estudiadas sociedades prehelénicas de Grecias, tales como los minoicos y los llamados pelasgos. Esto es especialmente cierto en el caso de las deidades ctónicas y las diosas madre. Para algunos, las tres generaciones principales de dioses en la Teogonía de Hesíodo (Urano, Gaia, etcétera; los Titantes y los Olímpicos) sugieren un lejano eco de la lucha entre grupos sociales, reflejando las tres principales culturas desarrolladas en la civilización griega: minoicos, micénicos y helénicos.
Los extensos paralelismos entre la narrativa de Hesíodo y el mito hurrita de Anu, Kumarbi y Teshub hace muy probable que la historia sea una adaptación de material tomado prestado, más que un registro histórico distorsionado. Los paralelos entre las primeras generaciones divinas (Caos y sus hijos) y Tiamat en el Enuma Elish son posibles (Joseph Fontenrose, Pitón: Un estudio del mito délfico y sus orígenes, NY, Biblo-Tannen, 1974).
Investigadores jungianos como Karl Kerenyi han preferido ver el origen de los mitos griegos (y de los sueños) en arquetipos universales. Aunque no todos los lectores están seguros de las interpretaciones de la mitología en los términos de la psicología de los sueños de Carl Jung (como las de Kerenyi o Campbell), la mayoría coincide en que los mitos parecen sueños en dos aspectos: no son consistentes, quizás incluso ni completamente consistentes dentro de un único mito, y a menudo reflejan alguna experiencia pasajera de la esencia del dios, alguna epifanía, que debe entonces ser encajado en un hilo narrativo, de forma parecida a como los sueños se recrean como sucesos secuenciales.
En definitiva, los orígenes de la mitología griega siguen siendo una fascinante cuestión abierta.
Creencia de los griegos en sus mitos
Para los griegos, la mitología era una parte de su historia, dudando pocos de que el relato de la Guerra de Troya en La Ilíada y La Odisea tenía una base verdadera. Los griegos usaban los mitos para explicar fenómenos de la naturaleza, diferencias culturales, enemistades y amistades tradicionales. Era una fuente de orgullo ser capaz de seguir la propia ascendencia hasta un héroe mitológico o un dios.
Por otra parte, filósofos como Jenófanes comenzaban ya en el siglo VI adC a etiquetar las historias de los poetas como mentiras blasfemas. Esta línea de pensamiento encontró su expresión más radical en La República y las Leyes de Platón. Más deportivamente, el escritor de tragedia del siglo V adC Eurípides jugó frecuentemente con las viejas tradiciones, burlándose de ellas, e infundiendo notas de duda a través de la voz de sus personajes. En otros casos, Eurípides parece estar dirigiendo críticas mordaces al comportamiento de sus dioses.
Los poetas, especialmente en el Imperio Romano tardío, adaptaban a menudo las historias de los personajes de la mitología griega de forma que no reflejaban creencias reales anteriores. Muchas de las más populares versiones de estos mitos que hoy tenemos eran en realidad estas interpretaciones y no las creencias originales.
Racionalismo helenístico
El giro escéptico de la edad clásica se hizo incluso más pronunciado en el período helenístico. Más audazmente, el mitógrafo Euhemero afirmaba que las historias sobre los dioses no eran más que confusos recuerdos de la crueldad de antiguos reyes. Aunque las obras de Euhemero se han perdido, interpretaciones en su estilo se encuentran con frecuencia en Diodoro Siculo.
Las hermenéuticas racionalizadoras de la mitología se hicieron aún más populares en la época del Imperio Romano, gracias a las teorías fisicalistas de la filosofía estoica y epicúrea, así como a la inclinación pragmática del pensamiento romano. El anticuario Varro, resumiendo siglos completos de tradición filosófica, distinguía tres tipos de dioses:
- Dioses de la naturaleza: personificaciones de fenómenos tales como la lluvia y el fuego.
- Dioses de los poetas: inventados por bardos sin escrúpulos para incitar las pasiones.
- Dioses de la ciudad: inventados por sabios legisladores para tranquilizar e iluminar al pueblo.
De Natura Deorum de Cicerón es el resumen más exhaustivo de esta línea de pensamiento.
Tendencias sincréticas
Un efecto secundario inesperado del punto de vista racionalista fue una tendencia popular a sincretizar los múltiples dioses griegos y extranjeros en nuevos cultos extraños y casi irreconocibles. Si Apolo y Serapis y Sabacio y Mitras eran todos en realidad Helios, ¿por qué no combinarlos todos juntos en un Deus Sol Invictus, con ritos conglomerados y atributos compuestos? La colección de himnos órficos y la Saturnalia de Macrobio, conservadas desde el siglo II, son productos de esta forma de pensar.
Pero aunque en la religión Apolo podía ser cada vez más identificado con Helios o incluso con Dioniso, los textos recapitulando sus mitos rara vez reflejaban estas evoluciones. La mitología literaria tradicional estaba cada vez más disociada de las prácticas religiosas reales.
Intérpretes modernos
Una bibliografía de obras modernas sobre mitología griega, comenzando por la Genealogia degli Dei de Gentili de Bocaccio, puede encontrarse en el [http://homepage.mac.com/cparada/GML/Bibliography2.html Greek Mythology Link] (inglés) de Carlos Parada.
Los artífices de la mitografía y hermenéutica modernas son, en un aproximado orden cronológico:
- Thomas Bulfinch
- Johann Jakob Bachofen
- James George Frazer
- Jane Ellen Harrison
- Walter Burkert
- Otto Rank
- Carl Jung
- Walter Otto
- Edith Hamilton
- Karl Kerenyi
- Robert Graves
- Claude Lévi-Strauss
- Michael Grant
- Joseph Campbell
- Timothy Gantz
- H. R. Rose
Véase también
- Odiseo
- Genealogías de la mitología griega
- Religión griega
Artículos relacionados
- Mitología
- Paganismo
- Mitología romana
- Religión romana
Enlaces externos
- [http://homepage.mac.com/cparada/GML Greek Mythology Link] de Carlos Parada (inglés)
- [http://www.theoi.com/ Theoi Project], una guía del antiguo panteón griego (inglés)
- [http://www.pantheon.org Encyclopedia Mythica] (inglés)
- [http://www.kelpienet.net/rea Rea - Mitología griega]
- [http://www.perseus.tufts.edu/cache/perscoll_Greco-Roman.html Perseus Digital Library], colección de textos completos de fuentes clásicas y comentarios sobre literatura, filosofía e historia griegas, romanas y modernas (inglés)
Referencias
Las fuentes principales de la mitología griegas son Homero, Hesíodo, los dramaturgos griegos, Píndaro, Apolonio de Rodas, Apolodoro, y los latinos Ovidio, Higino y Nono.
Las fuentes secundarias más consultadas en inglés incluyen:
- Walter Burkert (1985) Religión griega, Harvard University Press, 1985
- Robert Graves, Los mitos griegos, 1955
- Lenardon, R. y M. Morford, Mitología clásica: Séptima edición, Oxford 2002.
- Carl Ruck y Danny Staples, El mundo de los mitos clásicos, 1994
- Karl Kerenyi, Los dioses de los griegos, 1951
- Karl Kerenyi, Los héroes de los griegos, 1959
Estudios influyentes más específicos incluyen:
- Gregory Nagy, Lo mejor de los aqueos, Johns Hopkins, 1979.
- Jane Ellen Harrison, Prolegómenos al estudio de la religión griega, 1903
- Karl Kerenyi, Eleusis: imagen arquetípica de madre e hija, 1967
- Karl Kerenyi, Dioniso: imagen arquetípica de vida indestructible, 1976
Categoría:Mitología griega
Categoría:Grecia
ja:ギリシア神話
ko:그리스 신화
Altar
Altar puede ser:
- Altar (religión): Un espacio dedicado al culto.
- Altar (Sonora): Población y municipio del estado mexicano de Sonora.
GrasaEn bioquímica, grasa es el término genérico para una clase de lípidos. Las grasas son producidas por procesos orgánicos en animales y plantas. Se forman por la unión de tres ácidos grasos con la glicerina (1-2-3 Propanotriol). Por ello también son llamadas triglicéridos o triacilglicéridos. Todas las grasas son insolubles en agua teniendo una densidad sigificativamente inferior (flotan en el agua).Además existen dos tipos de grasas:
Tipos de grasas
- Grasas saturadas: Son aquellas grasas que están formadas por ácidos grasos saturados. Aparecen por ejemplo en el tocino, en el sebo, etcétera. Este tipo de grasas es sólido a temperatura ambiente. Son las grasas más perjudiciales para el organismo.
- Grasas insaturadas: Son grasas formadas por ácidos grasos insaturados como el oleico o el palmitoleico. Son líquidas a temperatura ambiente y comunmente se les conoce como aceites. Pueden ser por ejemplo el aceite de oliva o el de girasol. Son las más beneficiosas para el cuerpo humano.
Funciones de las grasas
- Producción de energía: Un gramo de cualquier grasa produce unas 9 kilocalorías de energía.
- Forman el panículo adiposo que protege a los mamíferos contra el frío.
- Sujetan algunos órganos como el corazón.
category:Aceites y grasas
Categoría:Lípidos
ja:脂肪
th:ไขมัน
Nazi
Nazi o Nazismo es la contracción de la palabra alemana Nationalsozialist o sea Nationalsozialismus, que significa nacionalsocialista o sea nacionalsocialismo.
La palabra nazi se utiliza para todo lo que se relaciona con el régimen que gobernó Alemania de 1933 a 1945 con la llegada al poder del partido nacional-socialista, el autoproclamado Tercer Reich y Austria a partir de la Anschluss. La Alemania de este periodo se conoce como la Alemania nazi.
Fue un término acuñado por el ministro de propaganda del régimen alemán Joseph Goebbels, que la usó durante uno de sus discursos para referirse a los miembros de su partido, la Nationalsozialistische Deutsche Arbeiterpartei (NSDAP) Partido Nacional Socialista Alemán de los Trabajadores.
Origen y desarrollo del modelo Nazi
En 1919, Adolf Hitler se unió al Partido Obrero Alemán, haciéndose cargo del área de propaganda. Un año más tarde el partido publicó su programa: Veinticinco puntos entre los que se contaban el rechazo al Tratado de Versalles, la aspiración a la unidad con Austria en la "Gran Alemania" y a un gobierno central fuerte, y la voluntad de reservar a Alemania sólo para los "verdaderos" alemanes. Se adoptaba asimismo un nuevo nombre, el de Partido Nacional Socialista Obrero Alemán. Nacía así el partido Nazi, dirigido por el propio Hitler desde 1921.
Tras un fallido intento de golpe de Estado en 1923, y la condena a prisión de Hitler, el crecimiento del caudal electoral nazi llegaría con la crisis de 1929. Aún sin tener mayoría en el parlamento, en 1933 Hitler sería llamado por los sectores conservadores para ocupar el cargo de canciller.
Contexto histórico
Es una ideología que surge en la Alemania de los años 20 pero que no alcanzará importancia hasta los años 30 momento en que las duras condiciones de paz impuestas en el Tratado de Versalles (1919) se juntan con la grave crisis mundial del crack del 29. A nivel mundial las democracias liberales quedan fuertemente desacreditadas. La situación mundial parece dar razones a las reivindicaciones obreras tradicionalmente vinculadas al marxismo. Tal y como Marx había sugerido en el Capital el propio sistema se come a sí mismo empobreciendo a la clase trabajadora que es la misma que ha de consumir los propios productos que produce. Se acumulan los stocks y las empresas quiebran, despiden trabajadores y la situación se agrava más aun. En Alemania la situación es más acuciante aún ya que han de pagar el humillante tributo de la derrota en la primera guerra mundial y el descontento popular ante la injusta situación hace que las calles se llenen de manifestaciones extremistas de toda índole. Comunistas y nacionalsocialistas sobre todo. Los nacionalsocialistas creen en la existencia de una conspiración judía para hacerse con el control mundial. Advierten que muchos de los principales líderes obreros son también judíos y asimilan ambos conceptos, bolchevismo y judaísmo, en una misma cosa. Los nacionalsocialistas o nazis encontrarán en este colectivo el blanco perfecto de sus iras para descargar toda la frustración ante la pésima marcha de la economía. Su discurso no ha variado desde su creación como Partido Obrero Alemán, expulsar a lo judíos, imponer el orden y acabar con el tratado de Versalles. Esta ideología no hubiese llegado a más, probablemente, sin la adhesión de un Hitler idealista e hipnótico orador ni sin el apoyo de las clases altas que veían en el una salvaguarda frente al comunismo. Su fuerte carácter pronto lo lleva a capitanear el partido que puede compararse perfectamente a un grupo de fieles de una secta fanática. Los principales ideólogos del partido cuando este llegue al poder ya están allí, (Hermann Göring, Himmler, Rudolf Hess...) y los principales elementos que lo caracterizarán también. Una fe ciega en un líder, Hitler, y un enemigo mortal al que echar todas las culpas, los judíos, dos elementos estos presentes en toda creencia fanática. Creyentes con una fe inquebrantable en Hitler que, curiosamente, harán notar sus animadversiones hacia sus compañeros de partido compitiendo unos con otros por obtener los favores del führer cuando este ostente el poder.
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La ascensión del nazismo
Las ideas de Hitler pronto cautivan a mucha gente y desde los poderes económicos y financieros no lo ven con malos ojos ya que se declara fuertemente anticomunista. Y hay que recordar que la agitación comunista en Alemania por aquel tiempo era fuerte. Hitler será detenido y encarcelado por provocar disturbios con sus exaltados llamamientos contra la República de Weimar. Allí escribirá el "Mein Kampf" o "Mi lucha" que pronto se convierte en el elemento que le faltaba al colectivo, un libro sagrado. En él declara firmemente su antisemitismo y su anticomunismo y deja claro que la suya es una raza elegida. Elegida para gobernar.
El grupo al que pertenecía ya hacía tiempo que llevaba forjando todo un mito en torno a la raza aria. Un mito sobre sus orígenes sobre su fuerza y su vigor y, sobre todo, sobre su superioridad respecto a las demás razas. El nacionalsocialismo resulta una ideología fascista en la medida que se caracteriza por dar gran importancia al estado, por presentar un fuerte liderazgo de un caudillo supremo, en este caso Hitler y por defender un imperialismo visceral que debe llevar a conquistar los pueblos que se consideren inferiores. A la pregunta de qué es el nazismo muchos alemanes en aquella época respondían: la voluntad del Führer.
La política de higiene racial
Pero el nazismo va aún más allá que todo eso. No es solo una dictadura personal e imperialista sino que, de hecho, está imbuido de una paranoia racial que le lleva a tejer todo un entramado científico-místico. Por una parte pretende mediante la moderna ciencia de la biología y la selección natural de Darwin demostrar la realidad de la raza pura y por otra parte presenta la creencia mística de que esta debe recuperar unos poderes que se le suponen perdidos por los cruces con razas degeneradas, como los judíos o, en menor medida, los eslavos. En los judíos se centra el mal de males y hacia el final de la guerra empezarán a ser exterminados en los campos de concentración. El régimen que se implanta tras la victoria de Hitler el 1933 ejercerá un fuerte control sobre cada aspecto de la sociedad mostrando especial interés en la educación de la juventud alemana. Desde la más tierna infancia, se enseña a los niños a ser duros y a sufrir la lucha por ser el más fuerte seleccionando poco a poco a unos escogidos que irán conformando una nueva élite de guerreros sagrados (las SS) a modo de una nueva Esparta naciente y victoriosa. La ciencia tampoco escapa a la obsesión nazi usándola cuando es menester para justificar sus ideas o para buscar nuevas armas para la guerra que se prepara. Pero las medidas más escalofriantes son el control reproductivo de la sociedad alemana. Es imperiosa la necesidad de crear nuevos arios y de sacar de circulación aquellos que presenten defectos en nombre de la higiene racial, promoviendo la eutanasia y recurriendo a la eugenesia si hace falta. Así mismo, se busca la fecundación de todas las alemanas de buena sangre por parte de la élite aria para que poco a poco la raza perdida recupere su esplendor. Finalmente, el control también lo será sobre las religiones. Ni siquiera los cristianos se salvan de su persecución. Se abandonan casi todos los símbolos cristianos y el pueblo se entrega ciegamente a una nueva religión en la que Hitler es el dios supremo. El dios de un nuevo culto basado en creencias paganas y mitologías ancestrales del origen de la raza y de la predestinación de ésta a dominar el mundo entero. Un culto llamado nazismo.
Hitler: de canciller a dictador
Una vez en el cargo, Hitler llamó a nuevas elecciones en medio de una intensa propaganda nazi. Muy poco tiempo antes de los comicios, el parlamento (Reichstag) fue incendiado.
Entonces Hitler culpó a los comunistas, sugiriendo que el incendio era el comienzo de una revolución y sembró el pánico con el objetivo de un mayor caudal electoral.
Finalmente, las elecciones le otorgaron el control del Parlamento, el que poco después aprobaba una ley que establecía una dictadura a través de medios democráticos.
Hitler impuso desde entonces un gobierno centrado exclusivamente alrededor de su figura, basado en el principio del caudillo o Führer Prinzip. Según este principio político, el Führer (Caudillo) quedaba identificado con el pueblo ("Era" el pueblo), y sólo él conocía y representaba el interés nacional.
Esta representación del pueblo por el líder era esencial: no suponía ningún procedimiento de consulta y delegación del poder. El Führer Prinzip, sostenía sus ideólogos, reemplazaba a un gobierno irresponsable e impotente (el parlamentario), por otro poderoso y en el que la responsabilidad recaía en una sola figura. Así, la voluntad del Führer se transformaba en la ley. La aplicación de este principio resultó en formas totalitarias de control y represión, ya que cualquier oposición a los designios del Führer era, por definición, Antinacional.
Las Medidas Represivas
Hitler aplicó de inmediato la represión contra un amplio espectro de ciudadanos: los judíos (definidos como enemigos de la nación), los comunistas y socialistas, los líderes sindicales, los testigos de Jehová, los desafectos y todo aquello que no encajara en la estrecha definición nazi de la "nación".
La represión la llevaron adelante prioritariamente las SS, fuerzas paramilitares creadas en 1925 y fortalecidas por el régimen, y la Gestapo, que era la policía secreta nazi y que contaba con una densa red de espías y delatores.
El terror se ejercía de forma directa: por medio de la censura, la agresiones físicas, los arrestos y las detenciones en campos de trabajo.
El Antisemitismo Nazi
Para Hitler, los comunistas eran traidores y enemigos de la nación alemana. Pero había un enemigo mayor aún que se fusionaba con ese y con los otros posibles: los judíos. Partiendo de una concepción racista, desde principios de los años veinte Hitler fue construyendo un estereotipo racial del judío, un artificio que englobaba a todos aquellos arquetipos sociales que suscitaban odio o temor, sobre todo entre los hombres de clase media.
Los judíos encarnaban, para Hitler, todos los males que aquejaban a la nación alemana (de raza aria): eran los comunistas, los proletariados agitadores, los financistas avaros y los grandes industriales que exprimían al pueblo alemán; eran la prensa que difamaba a la nación, y también los débiles y corruptos parlamentarios cómplices de los humillantes tratados de paz y de la debilidad de la nación.
Eran, en síntesis, el enemigo racial, que desde el interior corrompía y contaminaba a la nación, debilitándola.
El judío era el enemigo absoluto que tanto necesitaba el sistema totalitario para la movilización política y social, así como para distraer la opinión publica de los propios problemas.
De las leyes discriminatorias al sistema de campos
En 1935, las leyes de Nuremberg privaron a los judíos de la ciudadanía alemana y de todo derecho. Se les prohibió el contacto con los arios y se les obligó a portar una identificación. Las leyes afectaban a todos aquellos a quienes el Estado definía racialmente como judíos, como "semitas", más allá de que practicasen o no la religión judía. La violencia y el acoso de las SS y de la policía a los judíos continuaron, produciéndose masivas emigraciones.
Luego, siguió una segunda fase de expropiación, caracterizada por la "arianización" de bienes, los despidos y los impuestos especiales.
En 1938 se les prohibió a los abogados y médicos judíos el libre ejercicio de sus profesiones y se obligó a que los que tenían nombre no judíos antepusieran los de "Sara" o "Israel" a los propios.
En noviembre, esgrimiendo como excusa el asesinato de un diplomático alemán en París a manos de un joven judío fueron atacados por miembros de las SS, en lo que se llamó "noche de los cristales". Los judíos fueron considerados globalmente responsables del ataque y obligados a reparar los daños, a indemnizar al estado alemán por los destrozos y a entregar el dinero recibido a compañías de seguro. Se los excluyó de la vida económica, se les prohibió el acceso a las universidades, el uso de transportes públicos y frecuentar lugares públicos como teatros o jardines.
Finalmente, los judíos fueron concentrados en guetos (barrios especiales donde vivían hacinados) o en campos. A esto seguiría la esclavización y el exterminio durante la guerra.
Los campos, inicialmente destinados a la prisión preventiva de "enemigos del estado" (comunistas, por ejemplo), se convirtieron en lugares de trabajo forzoso, para experimentos médicos y para la eliminación física de judíos, testigos de Jehová (conocidos entonces como los Bibelforscher), gitanos, homosexuales y discapacitados.
La política interior: la Propaganda
La teoría nazi sostenía que entre el Führer y su pueblo existía una armonía mística, una absoluta comunión. Pero en la realidad, la aprobación y adhesión del pueblo debían ser logradas. Por eso, la propaganda fue llevada adelante por Joseph Goebbels desde el "Ministerio del Reich para la educación del pueblo y la propaganda", creado en 1933.
La propaganda se desarrolló en varias direcciones. Se recurrió a los grandes actos públicos, manifestaciones y desfiles nazis, que escenificaban la grandeza de Hitler y la disciplina impecable de su ejército; se difundieron políticas de bienestar (vacaciones, pensiones, etc) y se recurrió a los medios de comunicación masiva. Los afiches favorables al régimen nazi y a su política cultural y racial cubrieron las ciudades.
Los periódicos y libros fueron sometidos a una estricta censura, y se llevaron a cabo grandes quemas de libros considerados "perniciosos".
El cine sufrió no sólo la censura sino además la manipulación. Todas las películas debían contener algún mensaje pronazi. El propio estado se ocupó de producir películas documentales de propaganda, utilizando todos los adelantos de la técnica y arte.
La radio se convirtió en un medio muy importante para el régimen, ya que permitía que la voz del Führer entrara en los hogares alemanes, del mismo modo que la propaganda nazi.
Un modelo de conducta para los jóvenes
La propaganda no buscaba sólo fortalecer la fidelidad al régimen o el odio hacia los judíos, sino también difundir formas culturales consideradas propias o saludables para la nación, identificadas con la raza aria. De esta manera, se instaba a los jóvenes sanos a casarse, informándoles previamente de los antecedentes raciales de su pareja, y a procrear familias numerosas. Las mujeres eran alentadas a permanecer en el hogar, a obedecer a su maridos y a dedicarse a la crianza de los niños.
Los jóvenes fueron un blanco importante para la propaganda nazi. Se crearon instituciones destinadas a la socialización de niños y jóvenes, como las juventudes Hitlerianas. En ellas los jóvenes recibían una cuidadosa educación física y adoctrinamiento político. Las niñas eran entrenadas para sus futuras tareas en el hogar, mientras los niños aprendían destrezas militares.
La economía: el bienestar como propaganda
Para Hitler, su régimen había restablecido la "primacía de la política", a las cual debía someterse la economía del Tercer Reich. Así, hasta 1939, las demandas de los industriales (de menores costos) se enfretaron con la necesidad de la legitimación del régimen, dotando de cierto bienestar a los trabajadores. Las competencias nacionales de destreza en el oficio, o el lanzamiento de Volkswagen -el auto del pueblo- fueron claros ejemplos de esta obra social del Tercer Reich.
Las políticas socialistas de la Alemania nazi sólo pudieron hacerse compatibles con el gasto en armamento a costa de un enorme déficit público (que se acumuló año tras año desde 1933) y de un control de precios y salarios policíaco, que provocó todo tipo de distorsiones e ineficiencias económicas.
Según algunos economistas, la economía alemana estaba a las puertas de una crisis gravísima, que se abortó con el inicio de la Segunda Guerra Mundial1
La política exterior
El objectivo final de la política exterior nazi era la conquista del lebensraum o espacio vital alemán. Su imperialismo era a la vez económico y racial. Hitler sostenía que el pueblo elegido (la raza superior) debía disponer de suficiente espacio vital, definido como una relación entre los recursos (tierras, alimentos) y la población. Su objectivo inmediato eran las tierras de Europa Oriental, pobladas por razas consideradas inferiores.
La política interior totalitaria del Tercer Reich estaba al servicio de su política exterior expansionista. El totalitarismo creaba las bases materiales y psíquicas para la conquista exterior y, al mismo tiempo, los grandes éxitos y la conciencia de la "misión" de la raza distraerían a la población de la represión interna.
El rearme
Hitler expresó desde un principio su voluntad de rearme a Alemania, realizado primero en secreto, se hizo público después de 1935, y fue tolerado por las naciones europeas que estaban más preocupadas por el avance del comunismo que el nazismo. La política inglesa y francesa fue la del "apaciguamiento", que consistía en conceder a Hitler aquello que reclamaba y firmar nuevos pactos, apostando con esto a mantener a los nazis bajo control.
Ejércitos mayores y mejores entrenados, producción de barcos de guerra, aviones, tanques y municiones, e investigación de nuevos tipos de armamento, absorbieron crecientes recursos estatales. Por otro lado, el rearme permitió llegar al pleno empleo y dejar atrás la crisis de 1929. Esto reactivó la economía alemana y trajo un nuevo prestigio al reich.
Hacia la Guerra
En 1936, las fuerzas militares alemanes reocuparon sorpresivanmente Renania. Desde ese momento y hasta 1939 la táctica consitió en ataques justificados por el derecho alemán al lebensraum, seguido por nuevas promesas de paz.
Al episodio de Renania le siguió la intervención en la guerra civil española y la anexión de Austria en 1938. La semidictadura austríaca intento en vano impedir la campaña de anexión de los nacionalistas austríacos, y dejó finalmente el poder a los alemanes en 1938. Un plebiscito a favor de la "Gran Alemania" confirmó luego la Unión.
El siguiente objetivo fue Chescolovaquia, donde un conflicto con la minoría alemana de los Sudetes le sirvió de excusa para la anexión de la región en 1938. Inglaterra y Francia accedieron a estas pretensiones alemanas y Chescolovaquia debio ceder. Pero Hitler invadió el resto de Checoslovaquia en 1939. Esto puso de manifiesto su verdadera intención y el fracaso de la política de "apaciguamiento" de Inglaterra y Francia. Cuando, tras firmar un pacto de no agresión con la Unión Soviética, Hitler se lanzó en septiembre de 1939 a invadir Polonia, Francia e Inglaterra le declararon la guerra. Así comenzaba la Segunda Guerra Mundial.
Elementos clave de la ideología nacionalsocialista temprana en Alemania
- Programa Nacional Socialista
- Racismo
- Especialmente el antisemitismo.
- Creación de la Herrenrasse por el Lebensborn (un departamento del Tercer Reich)
- Antieslavismo (al menos hasta la II Guerra Mundial).
- Creencia de algunos ideólogos en la superioridad de la raza aria, alemana y nórdica; otros defendían sencillamente la diferenciación racial.
- Eutanasia y eugenesia buscando la supuesta "higiene racial"
- Antimarxismo, anticomunismo, antibolchevismo
- Negación de la democracia, con la consiguiente prohibición de la existencia de partidos políticos, sindicatos.
- Führerprinzip/creencia en el líder (Responsibilidad ascendente y autoridad descendente).
- Fuerte exhibición de la cultura local.
- Regeneración del arte.
- Amor a la Naturaleza y creación de reservas naturales y leyes de protección de la Naturaleza.
- Darwinismo social
- Defensa de Sangre y Tierra (en alemán: "Blut und Boden" - idea representada por los colores rojo y negro de la bandera nazi)
- "Lebensraumpolitik", "Lebensraum im Osten" (Creación de más espacio vital para los alemanes).
- Relación con el fascismo italiano de Benito Mussolini y el español de Francisco Franco.
- Creación del Frente de Trabajo, que aglutinaba a los trabajadores de Alemania.
- Proyecto "Belleza en el trabajo" para mejorar las condiciones laborales de los obreros.
- Creación de la "Ayuda de Invierno" para acabar con el hambre y la penosa situación de muchos alemanes antes del Reich.
- Grandes actos de masas para fomentar el espíritu colectivo.
- Era obligatorio, a partir de los 10 y hasta los 17, ser miembro de las Juventudes Hitlerianas.
El nacionalsocialismo en la actualidad
Tras la Segunda Guerra Mundial, continuó inspirando a los movimientos neonazis.
En muchos países, entre ellos la Alemania actual, hay leyes estrictas en contra del nazismo, que es considerado un delito.
Actualmente, las referencias al nazismo y a Adolf Hitler, así como a diversos personajes y organizaciones influyentes, son muy recurrentes, pero se suelen considerar cuanto menos ofensivas si se realizan en el contexto de una discusión con el objetivo de defender el propio punto de vista sobre algún tema. Por ejemplo, en numerosas discusiones políticas, con el fin de atacar al adversario, se hace referencia a la famosa cita de Joseph Goebbels ("Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad").
Además, son muchos los que buscan distanciarse ideológicamente lo máximo posible de Adolf Hitler, incluso en temas que se supone que no son políticos.
El neonazismo está muy presente hoy en día en Estados Unidos, Alemania, Austria y Chile.
En España el nazismo no tiene más repercusión que en cualquier otro país europeo, salvo aquellos de tradición anterior.
Véase también
- Alemania nazi
- Fascismo
- Adolf Hitler
- Segunda Guerra Mundial
Categoría:Alemania nazi
Categoría:Nazismo
Categoría:Ciencia política
ja:ナチズム
simple:Nazism
HistoriografíaLa historiografía se refiere a los estudios o análisis sobre la historia como fuente de conocimiento. No es el relato mismo de la historia. Es un meta análisis de las descripciones del pasado. Específicamente de los enfoques en la narración, interpretaciones, visiones de mundo, uso de las evidencias o documentación y métodos de presentación por los historiadores.
Corrientes historiográficas
- Escuela de los Annales
- Microhistoria
- Historia ambiental
- Historia de género
- Historia económica
- Materialismo histórico
Historia desde abajo
historia de los libros
Categoría:Historiografía
GenocidioSe entiende por genocidio el dar muerte masiva y de forma deliberada a un grupo de personas por motivos de etnia, nacionalidad, raza, religión, política u otras causas. Conviene separar este crimen del asesinato en serie, pues este consiste en el asesinato sucesivo y periódico de una persona cada vez, mientras que al responsable de la matanza o masacre de un grupo se le denomina genocida o asesino de masas.
La palabra genocidio fue creada por Raphael Lemkin, judío de Polonia, en 1944, de las raíces genos (palabra griega que significa familia, tribu o raza) y -cidio (del latín -cidere, forma combinatoria de caedere, matar). Lemkin luchó para que las leyes internacionales definiesen y prohibiesen el genocidio, lo que se consiguió en 1951.
Se ha debatido mucho la verdadera definición de la palabra genocidio. Adversarios han insistido en que el sentido de la palabra debería incluir las masacres de algunos gobiernos, a pesar de que la ley internacional tiene un alcance más estrecho, y discuten el que esta definición limitada pueda significar la expiación de los gobiernos totalitarios, que, según sus datos, llegaron a matar a más de 100 millones de sus propios ciudadanos durante el siglo XX.
Otros grupos insisten en que la palabra debe ser utilizada sólo en el sentido que le da la ley internacional, que limita el significado a grupos "nacionales, étnicos, raciales o religiosos", incluso si así quedan excluidas algunas masacres.
- Mita de Potosí
- Conquista del desierto
- Genocidio Armenio
- Genocidio de Ruanda
- Holocausto
- Limpieza étnica
- Negacionismo
- Racismo
Categoría:Genocidios
Categoría:Delitos contra la vida humana
Categoría:Derecho internacional
ja:ジェノサイド
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Nazi
Nazi o Nazismo es la contracción de la palabra alemana Nationalsozialist o sea Nationalsozialismus, que significa nacionalsocialista o sea nacionalsocialismo.
La palabra nazi se utiliza para todo lo que se relaciona con el régimen que gobernó Alemania de 1933 a 1945 con la llegada al poder del partido nacional-socialista, el autoproclamado Tercer Reich y Austria a partir de la Anschluss. La Alemania de este periodo se conoce como la Alemania nazi.
Fue un término acuñado por el ministro de propaganda del régimen alemán Joseph Goebbels, que la usó durante uno de sus discursos para referirse a los miembros de su partido, la Nationalsozialistische Deutsche Arbeiterpartei (NSDAP) Partido Nacional Socialista Alemán de los Trabajadores.
Origen y desarrollo del modelo Nazi
En 1919, Adolf Hitler se unió al Partido Obrero Alemán, haciéndose cargo del área de propaganda. Un año más tarde el partido publicó su programa: Veinticinco puntos entre los que se contaban el rechazo al Tratado de Versalles, la aspiración a la unidad con Austria en la "Gran Alemania" y a un gobierno central fuerte, y la voluntad de reservar a Alemania sólo para los "verdaderos" alemanes. Se adoptaba asimismo un nuevo nombre, el de Partido Nacional Socialista Obrero Alemán. Nacía así el partido Nazi, dirigido por el propio Hitler desde 1921.
Tras un fallido intento de golpe de Estado en 1923, y la condena a prisión de Hitler, el crecimiento del caudal electoral nazi llegaría con la crisis de 1929. Aún sin tener mayoría en el parlamento, en 1933 Hitler sería llamado por los sectores conservadores para ocupar el cargo de canciller.
Contexto histórico
Es una ideología que surge en la Alemania de los años 20 pero que no alcanzará importancia hasta los años 30 momento en que las duras condiciones de paz impuestas en el Tratado de Versalles (1919) se juntan con la grave crisis mundial del crack del 29. A nivel mundial las democracias liberales quedan fuertemente desacreditadas. La situación mundial parece dar razones a las reivindicaciones obreras tradicionalmente vinculadas al marxismo. Tal y como Marx había sugerido en el Capital el propio sistema se come a sí mismo empobreciendo a la clase trabajadora que es la misma que ha de consumir los propios productos que produce. Se acumulan los stocks y las empresas quiebran, despiden trabajadores y la situación se agrava más aun. En Alemania la situación es más acuciante aún ya que han de pagar el humillante tributo de la derrota en la primera guerra mundial y el descontento popular ante la injusta situación hace que las calles se llenen de manifestaciones extremistas de toda índole. Comunistas y nacionalsocialistas sobre todo. Los nacionalsocialistas creen en la existencia de una conspiración judía para hacerse con el control mundial. Advierten que muchos de los principales líderes obreros son también judíos y asimilan ambos conceptos, bolchevismo y judaísmo, en una misma cosa. Los nacionalsocialistas o nazis encontrarán en este colectivo el blanco perfecto de sus iras para descargar toda la frustración ante la pésima marcha de la economía. Su discurso no ha variado desde su creación como Partido Obrero Alemán, expulsar a lo judíos, imponer el orden y acabar con el tratado de Versalles. Esta ideología no hubiese llegado a más, probablemente, sin la adhesión de un Hitler idealista e hipnótico orador ni sin el apoyo de las clases altas que veían en el una salvaguarda frente al comunismo. Su fuerte carácter pronto lo lleva a capitanear el partido que puede compararse perfectamente a un grupo de fieles de una secta fanática. Los principales ideólogos del partido cuando este llegue al poder ya están allí, (Hermann Göring, Himmler, Rudolf Hess...) y los principales elementos que lo caracterizarán también. Una fe ciega en un líder, Hitler, y un enemigo mortal al que echar todas las culpas, los judíos, dos elementos estos presentes en toda creencia fanática. Creyentes con una fe inquebrantable en Hitler que, curiosamente, harán notar sus animadversiones hacia sus compañeros de partido compitiendo unos con otros por obtener los favores del führer cuando este ostente el poder.
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La ascensión del nazismo
Las ideas de Hitler pronto cautivan a mucha gente y desde los poderes económicos y financieros no lo ven con malos ojos ya que se declara fuertemente anticomunista. Y hay que recordar que la agitación comunista en Alemania por aquel tiempo era fuerte. Hitler será detenido y encarcelado por provocar disturbios con sus exaltados llamamientos contra la República de Weimar. Allí escribirá el "Mein Kampf" o "Mi lucha" que pronto se convierte en el elemento que le faltaba al colectivo, un libro sagrado. En él declara firmemente su antisemitismo y su anticomunismo y deja claro que la suya es una raza elegida. Elegida para gobernar.
El grupo al que pertenecía ya hacía tiempo que llevaba forjando todo un mito en torno a la raza aria. Un mito sobre sus orígenes sobre su fuerza y su vigor y, sobre todo, sobre su superioridad respecto a las demás razas. El nacionalsocialismo resulta una ideología fascista en la medida que se caracteriza por dar gran importancia al estado, por presentar un fuerte liderazgo de un caudillo supremo, en este caso Hitler y por defender un imperialismo visceral que debe llevar a conquistar los pueblos que se consideren inferiores. A la pregunta de qué es el nazismo muchos alemanes en aquella época respondían: la voluntad del Führer.
La política de higiene racial
Pero el nazismo va aún más allá que todo eso. No es solo una dictadura personal e imperialista sino que, de hecho, está imbuido de una paranoia racial que le lleva a tejer todo un entramado científico-místico. Por una parte pretende mediante la moderna ciencia de la biología y la selección natural de Darwin demostrar la realidad de la raza pura y por otra parte presenta la creencia mística de que esta debe recuperar unos poderes que se le suponen perdidos por los cruces con razas degeneradas, como los judíos o, en menor medida, los eslavos. En los judíos se centra el mal de males y hacia el final de la guerra empezarán a ser exterminados en los campos de concentración. El régimen que se implanta tras la victoria de Hitler el 1933 ejercerá un fuerte control sobre cada aspecto de la sociedad mostrando especial interés en la educación de la juventud alemana. Desde la más tierna infancia, se enseña a los niños a ser duros y a sufrir la lucha por ser el más fuerte seleccionando poco a poco a unos escogidos que irán conformando una nueva élite de guerreros sagrados (las SS) a modo de una nueva Esparta naciente y victoriosa. La ciencia tampoco escapa a la obsesión nazi usándola cuando es menester para justificar sus ideas o para buscar nuevas armas para la guerra que se prepara. Pero las medidas más escalofriantes son el control reproductivo de la sociedad alemana. Es imperiosa la necesidad de crear nuevos arios y de sacar de circulación aquellos que presenten defectos en nombre de la higiene racial, promoviendo la eutanasia y recurriendo a la eugenesia si hace falta. Así mismo, se busca la fecundación de todas las alemanas de buena sangre por parte de la élite aria para que poco a poco la raza perdida recupere su esplendor. Finalmente, el control también lo será sobre las religiones. Ni siquiera los cristianos se salvan de su persecución. Se abandonan casi todos los símbolos cristianos y el pueblo se entrega ciegamente a una nueva religión en la que Hitler es el dios supremo. El dios de un nuevo culto basado en creencias paganas y mitologías ancestrales del origen de la raza y de la predestinación de ésta a dominar el mundo entero. Un culto llamado nazismo.
Hitler: de canciller a dictador
Una vez en el cargo, Hitler llamó a nuevas elecciones en medio de una intensa propaganda nazi. Muy poco tiempo antes de los comicios, el parlamento (Reichstag) fue incendiado.
Entonces Hitler culpó a los comunistas, sugiriendo que el incendio era el comienzo de una revolución y sembró el pánico con el objetivo de un mayor caudal electoral.
Finalmente, las elecciones le otorgaron el control del Parlamento, el que poco después aprobaba una ley que establecía una dictadura a través de medios democráticos.
Hitler impuso desde entonces un gobierno centrado exclusivamente alrededor de su figura, basado en el principio del caudillo o Führer Prinzip. Según este principio político, el Führer (Caudillo) quedaba identificado con el pueblo ("Era" el pueblo), y sólo él conocía y representaba el interés nacional.
Esta representación del pueblo por el líder era esencial: no suponía ningún procedimiento de consulta y delegación del poder. El Führer Prinzip, sostenía sus ideólogos, reemplazaba a un gobierno irresponsable e impotente (el parlamentario), por otro poderoso y en el que la responsabilidad recaía en una sola figura. Así, la voluntad del Führer se transformaba en la ley. La aplicación de este principio resultó en formas totalitarias de control y represión, ya que cualquier oposición a los designios del Führer era, por definición, Antinacional.
Las Medidas Represivas
Hitler aplicó de inmediato la represión contra un amplio espectro de ciudadanos: los judíos (definidos como enemigos de la nación), los comunistas y socialistas, los líderes sindicales, los testigos de Jehová, los desafectos y todo aquello que no encajara en la estrecha definición nazi de la "nación".
La represión la llevaron adelante prioritariamente las SS, fuerzas paramilitares creadas en 1925 y fortalecidas por el régimen, y la Gestapo, que era la policía secreta nazi y que contaba con una densa red de espías y delatores.
El terror se ejercía de forma directa: por medio de la censura, la agresiones físicas, los arrestos y las detenciones en campos de trabajo.
El Antisemitismo Nazi
Para Hitler, los comunistas eran traidores y enemigos de la nación alemana. Pero había un enemigo mayor aún que se fusionaba con ese y con los otros posibles: los judíos. Partiendo de una concepción racista, desde principios de los años veinte Hitler fue construyendo un estereotipo racial del judío, un artificio que englobaba a todos aquellos arquetipos sociales que suscitaban odio o temor, sobre todo entre los hombres de clase media.
Los judíos encarnaban, para Hitler, todos los males que aquejaban a la nación alemana (de raza aria): eran los comunistas, los proletariados agitadores, los financistas avaros y los grandes industriales que exprimían al pueblo alemán; eran la prensa que difamaba a la nación, y también los débiles y corruptos parlamentarios cómplices de los humillantes tratados de paz y de la debilidad de la nación.
Eran, en síntesis, el enemigo racial, que desde el interior corrompía y contaminaba a la nación, debilitándola.
El judío era el enemigo absoluto que tanto necesitaba el sistema totalitario para la movilización política y social, así como para distraer la opinión publica de los propios problemas.
De las leyes discriminatorias al sistema de campos
En 1935, las leyes de Nuremberg privaron a los judíos de la ciudadanía alemana y de todo derecho. Se les prohibió el contacto con los arios y se les obligó a portar una identificación. Las leyes afectaban a todos aquellos a quienes el Estado definía racialmente como judíos, como "semitas", más allá de que practicasen o no la religión judía. La violencia y el acoso de las SS y de la policía a los judíos continuaron, produciéndose masivas emigraciones.
Luego, siguió una segunda fase de expropiación, caracterizada por la "arianización" de bienes, los despidos y los impuestos especiales.
En 1938 se les prohibió a los abogados y médicos judíos el libre ejercicio de sus profesiones y se obligó a que los que tenían nombre no judíos antepusieran los de "Sara" o "Israel" a los propios.
En noviembre, esgrimiendo como excusa el asesinato de un diplomático alemán en París a manos de un joven judío fueron atacados por miembros de las SS, en lo que se llamó "noche de los cristales". Los judíos fueron considerados globalmente responsables del ataque y obligados a reparar los daños, a indemnizar al estado alemán por los destrozos y a entregar el dinero recibido a compañías de seguro. Se los excluyó de la vida económica, se les prohibió el acceso a las universidades, el uso de transportes públicos y frecuentar lugares públicos como teatros o jardines.
Finalmente, los judíos fueron concentrados en guetos (barrios especiales donde vivían hacinados) o en campos. A esto seguiría la esclavización y el exterminio durante la guerra.
Los campos, inicialmente destinados a la prisión preventiva de "enemigos del estado" (comunistas, por ejemplo), se convirtieron en lugares de trabajo forzoso, para experimentos médicos y para la eliminación física de judíos, testigos de Jehová (conocidos entonces como los Bibelforscher), gitanos, homosexuales y discapacitados.
La política interior: la Propaganda
La teoría nazi sostenía que entre el Führer y su pueblo existía una armonía mística, una absoluta comunión. Pero en la realidad, la aprobación y adhesión del pueblo debían ser logradas. Por eso, la propaganda fue llevada adelante por Joseph Goebbels desde el "Ministerio del Reich para la educación del pueblo y la propaganda", creado en 1933.
La propaganda se desarrolló en varias direcciones. Se recurrió a los grandes actos públicos, manifestaciones y desfiles nazis, que escenificaban la grandeza de Hitler y la disciplina impecable de su ejército; se difundieron políticas de bienestar (vacaciones, pensiones, etc) y se recurrió a los medios de comunicación masiva. Los afiches favorables al régimen nazi y a su política cultural y racial cubrieron las ciudades.
Los periódicos y libros fueron sometidos a una estricta censura, y se llevaron a cabo grandes quemas de libros considerados "perniciosos".
El cine sufrió no sólo la censura sino además la manipulación. Todas las películas debían contener algún mensaje pronazi. El propio estado se ocupó de producir películas documentales de propaganda, utilizando todos los adelantos de la técnica y arte.
La radio se convirtió en un medio muy importante para el régimen, ya que permitía que la voz del Führer entrara en los hogares alemanes, del mismo modo que la propaganda nazi.
Un modelo de conducta para los jóvenes
La propaganda no buscaba sólo fortalecer la fidelidad al régimen o el odio hacia los judíos, sino también difundir formas culturales consideradas propias o saludables para la nación, identificadas con la raza aria. De esta manera, se instaba a los jóvenes sanos a casarse, informándoles previamente de los antecedentes raciales de su pareja, y a procrear familias numerosas. Las mujeres eran alentadas a permanecer en el hogar, a obedecer a su maridos y a dedicarse a la crianza de los niños.
Los jóvenes fueron un blanco importante para la propaganda nazi. Se crearon instituciones destinadas a la socialización de niños y jóvenes, como las juventudes Hitlerianas. En ellas los jóvenes recibían una cuidadosa educación física y adoctrinamiento político. Las niñas eran entrenadas para sus futuras tareas en el hogar, mientras los niños aprendían destrezas militares.
La economía: el bienestar como propaganda
Para Hitler, su régimen había restablecido la "primacía de la política", a las cual debía someterse la economía del Tercer Reich. Así, hasta 1939, las demandas de los industriales (de menores costos) se enfretaron con la necesidad de la legitimación del régimen, dotando de cierto bienestar a los trabajadores. Las competencias nacionales de destreza en el oficio, o el lanzamiento de Volkswagen -el auto del pueblo- fueron claros ejemplos de esta obra social del Tercer Reich.
Las políticas socialistas de la Alemania nazi sólo pudieron hacerse compatibles con el gasto en armamento a costa de un enorme déficit público (que se acumuló año tras año desde 1933) y de un control de precios y salarios policíaco, que provocó todo tipo de distorsiones e ineficiencias económicas.
Según algunos economistas, la economía alemana estaba a las puertas de una crisis gravísima, que se abortó con el inicio de la Segunda Guerra Mundial1
La política exterior
El objectivo final de la política exterior nazi era la conquista del lebensraum o espacio vital alemán. Su imperialismo era a la vez económico y racial. Hitler sostenía que el pueblo elegido (la raza superior) debía disponer de suficiente espacio vital, definido como una relación entre los recursos (tierras, alimentos) y la población. Su objectivo inmediato eran las tierras de Europa Oriental, pobladas por razas consideradas inferiores.
La política interior totalitaria del Tercer Reich estaba al servicio de su política exterior expansionista. El totalitarismo creaba las bases materiales y psíquicas para la conquista exterior y, al mismo tiempo, los grandes éxitos y la conciencia de la "misión" de la raza distraerían a la población de la represión interna.
El rearme
Hitler expresó desde un principio su voluntad de rearme a Alemania, realizado primero en secreto, se hizo público después de 1935, y fue tolerado por las naciones europeas que estaban más preocupadas por el avance del comunismo que el nazismo. La política inglesa y francesa fue la del "apaciguamiento", que consistía en conceder a Hitler aquello que reclamaba y firmar nuevos pactos, apostando con esto a mantener a los nazis bajo control.
Ejércitos mayores y mejores entrenados, | | |